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Cuando responde el conyuge de las deudas del empresario

Las personas físicas que se dedican a una actividad económica a título individual suelen contraer una serie de obligaciones como consecuencia de esa actividad. El empresario individual (persona física) responde del cumplimiento de sus obligaciones con todo su patrimonio personal.

No existe separación, en estos casos, entre el patrimonio empresarial y el privado del empresario. Este responde de las posibles deudas contraídas en el ejercicio de su actividad económica con la totalidad de los bienes propios presentes y futuros.

En este artículo, pretendemos analizar el caso particular de, cómo puede afectar esta responsabilidad del empresario casado al patrimonio de su cónyuge. Para ello, hemos de analizar en primer lugar los efectos económicos que supone el matrimonio.

  • “EL EMPRESARIO INDIVIDUAL (PERSONA FÍSICA) RESPONDE DEL CUMPLIMIENTO DE SUS OBLIGACIONES CON TODO SU PATRIMONIO PERSONAL.”
  • “NO EXISTE SEPARACIÓN ENTRE EL PATRIMONIO PERSONAL Y EL PATRIMONIO PRIVADO DEL EMPRESARIO.”
  • “EL MATRIMONIO, ADEMÁS DE CONSECUENCIAS PERSONALES, TIENE EFECTOS ECONÓMICOS, QUE SE RIGEN POR LAS CAPITULACIONES MATRIMONIALES.”

La ley fija unas normas para regular estos efectos económicos, unas imperativas (que no se pueden modificar) y otras supletorias que podrán ser modificadas por las que fijen los esposos voluntariamente, a la medida de sus necesidades por medio de las capitulaciones matrimoniales.

Las capitulaciones matrimoniales son el contrato, que se puede hacer, antes o después del matrimonio, para fijar las normas que deben regir el aspecto económico de éste, respetando las leyes que existen. Para su validez, deben de hacerse en escritura pública. Deben inscribirse en el Registro Civil, junto a la inscripción del matrimonio celebrado, para que puedan tener eficacia frente a terceras personas. Si se hacen antes del matrimonio, surtirán efectos desde el día del matrimonio, el cual deberá celebrarse antes de un año. Si se hacen después del matrimonio, serán efectivas a partir del momento en que se otorguen las mismas.

Aunque las capitulaciones puedan recoger toda clase de estipulaciones por razón de matrimonio y en ellas puedan intervenir además de los cónyuges los padres u otras personas, lo más frecuente es que se limiten a fijar el régimen económico matrimonial. Los novios o esposos pueden optar por elegir uno de los regímenes que regula el Código Civil, o configurar a la carta su régimen matrimonial, sin más limitación que la de asegurar la igualdad de derechos entre sí:

 

 

  • El Derecho común establece que el régimen de gananciales se aplicará no sólo si se ha pactado en el contrato, sino también en el caso de contraer matrimonio sin otorgar capitulaciones. Con este sistema se hacen comunes las ganancias que obtengan ambos esposos, ya sea mediante una contraprestación o como fruto de su trabajo, con la excepción de los privativos, que pertenecen exclusivamente a cada uno de los cónyuges y son
    • “EXISTEN DOS REGÍMENES ECONÓMICOS MATRIMONIALES: GANANCIALES Y SEPARACIÓN DE BIENES.”
    •  “LOS BIENES DEL CÓNYUGE EMPRESARIO QUEDARÁN AFECTADOS AL PAGO DE SUS DEUDAS SIEMPRE.”
    los que se poseen de soltero, las herencias o las donaciones.
  • El régimen de participación sólo se aplica cuando lo acuerdan los esposos, de manera expresa, mediante de un contrato. Funciona como un régimen de separación; pero al disolverse cada cónyuge comparte con el otro los incrementos o disminuciones de su patrimonio. Para establecer el régimen de separación de bienes según el Derecho común habrá que otorgar necesariamente el contrato, aunque en Cataluña, por ejemplo, a falta de pacto, éste es el sistema económico por el que se va a regir el
    • “LOS BIENES COMUNES DEL CÓNYUGE NO EMPRESARIO RESPONDERÁN SIEMPRE, SALVO QUE SE MANIFIESTE EXPRESAMENTE LO CONTRARIO.”
    • “LOS BIENES PRIVATIVOS DEL CÓNYUGE NO EMPRESARIO NO RESPONDERÁN NUNCA, SALVO QUE SE CONSIENTE EXPRESAMENTE LO CONTRARIO.”
    matrimonio. También es el que se aplica en caso de separación, y se basa en una absoluta independencia de los esposos en el plano económico. Se conoce comúnmente como “separación de bienes”.

Por lo tanto, y tal como hemos visto, en el matrimonio, según el régimen económico que se adopte, pueden existir bienes privativos de cada uno de los cónyuges y bienes comunes del matrimonio.

Por lo tanto, y tal como hemos visto, en el matrimonio, según el régimen económico que se adopte, pueden existir bienes privativos de cada uno de los cónyuges y bienes comunes del matrimonio.

Por tanto para evitar que esos bienes comunes queden obligados, el cónyuge que no realice esa actividad debe mostrar su oposición, de manera expresa y por escrito, en el momento en que se inicie esa actividad.

Por su parte, los bienes privativos del cónyuge ajeno al negocio no quedan obligados, salvo consentimiento expreso del mismo. Esto suele ocurrir cuando un cónyuge avala al otro en una operación bancaria. En este caso ha de mostrarse consentimiento expreso del cónyuge ajeno al negocio para que esos bienes queden comprometidos. El cónyuge del empresario puede revocar libremente y en cualquier momento su consentimiento en los dos casos anteriores (bienes comunes y bienes privativos). En la siguiente tabla se puede observar, de manera resumida, como queda la responsabilidad del patrimonio de cada cónyuge:

 

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