Donación o herencia | Artí­culos | E-Consulting.es Abogados & Gestores
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La mala situación económica por la que atraviesan numerosas familias ha propiciado que, en algunos casos, los padres decidan adelantar parte de la herencia a sus descendientes, que ahora más que nunca necesitan una ayuda para seguir adelante. El desempleo, los bajos sueldos y la precariedad laboral siguen golpeando con fuerza al segmento más joven de la población y hacen que los padres se preocupen más aún por ellos y por dejarles solucionado el futuro. Plantearse cómo traspasar la casa familiar u otro inmueble antes de fallecer a través de una donación puede ser una opción a considerar, sobre todo si se quieren evitar posibles discusiones la hora de repartir la herencia o si se quiere ayudar a algún hijo en dificultades económicas. Pero hay que analizar varios aspectos antes de decidir, ya que tal decisión conlleva una serie de consecuencias fiscales y jurídicas.

Mediante la donación, se puede traspasar a los hijos una parte del patrimonio. Pero no es imprescindible que la transmisión se lleve a cabo entre familiares: las donaciones se hacen también a amigos, a fundaciones o a organizaciones no gubernamentales. En algunos supuestos, los donantes pueden beneficiarse de deducciones fiscales, mientras que los receptores son los encargados de afrontar el pago de los impuestos que gravan el incremento de su patrimonio.

Desde el punto de vista jurídico, la donación es un contrato por el cual una persona cede a otra una parte de su patrimonio, con el objeto de beneficiarle. Para que haya donación, tiene que darse los siguientes aspectos esenciales:

  • “DONACIÓN: UNA PERSONA CEDE A OTRA UNA PARTE DE SU PATRIMONIO, CON EL OBJETO DE BENEFICIARLE”.
  • “HERENCIA: EL HEREDERO SUCEDE AL DIFUNTO EN LA TITULARIDAD DE SUS BIENES Y DEUDAS, A TÍTULO UNIVERSAL.”
  • “LEGADO: EL LEGATARIO ADQUIERE SÓLO BIENES CONCRETOS Y DETERMINADOS, SIN RESPONDER DEL PASIVO DE LA HERENCIA.”

empobrecimiento del donante (disminución de su patrimonio); enriquecimiento del receptor (aumento de su patrimonio); intención del donante de beneficiar a una persona; y aceptación de la donación por parte del receptor (donatario).

Por tanto, es un contrato en el que intervienen dos partes:

1.-El donante. El donante es la persona que entrega una parte de sus propiedades a otra persona, con la consiguiente disminución del patrimonio que esto le genera. Todas las personas con capacidad de contratar y disponer de sus bienes pueden hacer una donación a terceros.

2.-El receptor, o persona que recibe una donación. Se denomina donatario y es quien se enriquece al obtener el bien. Tienen capacidad para aceptar una donación todos los sujetos que no estén especialmente incapacitados por la ley para ello. En general, cualquier persona física o jurídica podría ser donatario. No obstante si la donación impone alguna condición o un pago -inferior al valor del bien cedido-, las personas que no puedan contratar -niños, personas incapacitadas legalmente- no podrán aceptar este tipo de donaciones sin la intervención de sus legítimos representantes.

La donación puede comprender todos los bienes del donante o parte de ellos siempre que se reserve, en plena propiedad o en usufructo, lo necesario para vivir en un estado correspondiente a sus circunstancias. La donación no puede comprender bienes futuros, que serían aquellos de los que el donante no puede disponer en el tiempo de la donación.

  • “LAS PERSONAS QUE RECIBEN LA DONACIÓN/HERENCIA SON LOS SUJETOS PASIVOS DEL IMPUESTO SOBRE SUCESIONES Y DONACIONES (ISD).”
  • “MUCHAS CCA MODIFICAN EL ISD, CON REDUCCIONES QUE SUPONEN SU CASI TOTAL ELIMINACIÓN, SEGÚN LOS CASOS.”

No obstante, el Código Civil establece que nadie puede dar ni recibir, por vía de donación, más de lo que pueda dar o recibir por testamento. Este es uno de los supuestos que más limita la cesión de patrimonio a terceros, puesto que restringe el reparto de los bienes a lo que le correspondería legalmente a los herederos forzosos. Un padre no puede donar todo el patrimonio a uno de sus hijos porque a los demás también les correspondería una parte en concepto de herencia y estaría obligado a respetar la legítima.

Hay que tener en cuenta que el Código Civil fija una diferenciación importante al donar un bien mueble y un inmueble. A tal efecto, si el bien objeto de la donación es mueble, la donación podrá hacerse de manera verbal o por escrito. Por el contrario, si el bien donado es inmueble, es requisito esencial que se fundamente en escritura pública.

La donación se puede realizar "inter vivos" -cuando produce efectos en vida del donante- o "mortis causa" -si los efectos se dan una vez que este ha fallecido-. Estos últimos se rigen por las reglas establecidas para la sucesión testamentaria, mientras que las donaciones "inter vivos" están sujetas a las disposiciones generales de los contratos.

Nos podemos encontrar los siguientes tipos de donaciones:

1. Donaciones puras. Son aquellas en las que el donante puede ceder parte de su patrimonio sin motivo expreso, simplemente por su deseo de beneficiar a un tercero.

  • “EN GENERAL, RECIBIR UNA DONACIÓN TIENE MAYOR COSTE FISCAL QUE HEREDAR.”
  • “LA FACTURA FISCAL DE LA HERENCIA DEPENDERÁ DE LA EDAD DEL HEREDERO.”
  • “EL HEREDERO MENOR DE 21 AÑOS TIENE UNA REBAJA DEL 99% EN EL COSTE FISCAL DE SU HERENCIA.”

 

2. Donaciones remuneratorias. Se dan cuando se busca beneficiar a una persona por los servicios prestados al donante, sin que se trate en ningún caso de una deuda exigible.

3. Donaciones condicionales. El donante puede introducir ciertos requisitos que debe cumplir el receptor para que la donación tenga efectos. Quien entrega el bien expresa el deseo de que en el futuro se cumpla una condición: distribuir una parte a los pobres, visitar a una persona, limpiar periódicamente una tumba, etc…

4. Donaciones de tipo oneroso. Impondrían al receptor un pago inferior al valor de lo donado. El donante le cede un coche que cuesta 20.000 euros y el donatario paga por él solo 5.000. Sería una venta por debajo de su valor y se consideraría una donación en cuanto a la diferencia, 15.000 euros.

En principio, la donación, al igual que sucede con el resto de los contratos, es irrevocable. No obstante, hay una serie de excepciones en las que si cabría su revocabilidad: superviviencia o supervenencia de hijos, ingratitud del donatario, incumplimiento de cargas del donatario, etc…

Por su parte, la herencia es el acto por el cual el heredero sucede al difunto en la titularidad de sus bienes y deudas, a título universal. Conviene destacar aquí la diferencia existente entre herencia y legado, dado que el legatario sería aquella persona que adquiere sólo bienes concretos y determinados, sin responder del pasivo de la herencia. En general se suele afirmar que heredero es la persona que sucede a título universal, mientras que legatario es la persona que sucede a título particular.

El heredero sucede al causante en su conjunto patrimonial, activo y pasivo, tanto en los derechos como en las obligaciones que no se extingan por su muerte, mientras que el legatario sólo lo hace en bienes o derechos determinados por el testador.

  • “EL HEREDERO MAYOR DE 21 AÑOS TIENE UNA REBAJA DEL 50% EN EL COSTE FISCAL DE SU HERENCIA.”
  • “LAS DONACIONES TIENEN UNA REBAJA DEL 50% EN SU COSTE FISCAL.”

También son distintas sus responsabilidades. Al suceder el eredero a título universal, tanto en los bienes como en las deudas, responde de las deudas del causante ilimitadamente e incluso con sus propios bienes (a no ser que acepte a beneficio de inventario); mientras que el legatario no responde de las deudas y cargas de la herencia, con carácter general. El heredero puede adquirir incluso bienes (y obligaciones) cuya existencia se ignora, mientras que el legatario adquirirá exclusivamente los bienes y derechos que le sean expresamente atribuidos.

Implicaciones fiscales y jurídicas de ambas figuras (donación y herencia).

La decisión sobre donar parte de nuestro patrimonio, como puede ser una vivienda, a los hijos o dejarla en herencia, es una cuestión que tiene mucha importancia, ya que no solo se deben calcular los gastos fiscales que acarrea la decisión adoptada, sino también hay que considerar las consecuencias jurídicas que se derivan de la solución adoptada.

En términos generales, las donaciones resultan más gravosas que las herencias a efectos de tributación, aunque el coste fiscal dependerá de la Comunidad Autónoma donde tengamos fijada nuestra residencia, pues cada una de ellas ha desarrollado su propia normativa en lo que se refiere a beneficios fiscales en las sucesiones y donaciones.

Las donaciones resultan generalmente más costosas que las herencias por el hecho de que en la norma estatal, no se prevén reducciones de la base imponible. Además, en algunas Comunidades Autónomas no se contempla ningún tipo de bonificación para esa figura, o incluso someten su aplicación solamente a ciertas situaciones y hasta determinados importes.

Desde el punto de vista fiscal, a las personas que obtienen la donación/herencia les corresponde liquidar el impuesto por los bienes que reciben (Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones). Aunque se exige en la mayoría del territorio nacional, algunas comunidades aplican coeficientes reductores que, en ciertos casos, significan la práctica eliminación del impuesto. En algunas autonomías, se aplica una rebaja del 99% para las donaciones a descendientes, ascendientes o cónyuges, con lo que el impuesto es casi testimonial. El impuesto se paga por tramos y, en función del valor de la donación/herencia, se aplica un porcentaje más o menos elevado.

Se paga en la comunidad autónoma en la que resida el donatario/heredero, salvo que el bien sea inmueble, en cuyo caso se abonaría el impuesto en el lugar donde se ubica la vivienda o el terreno y se aplicarían las reducciones que existieran en ese territorio.

La regla general, para la sucesión (herencia), distingue si el hijo es mayor o menor de 21 años, siendo las ventajas fiscales superiores si el hijo es menor de esta edad. En cualquier caso, se produce la práctica supresión de la tributación en las herencias adquiridas por los hijos en Cantabria, La Rioja, Canarias y Madrid. En el resto de autonomías, la supresión es parcial y, en el caso de la Región de Murcia, se ha regulado una deducción del 99 por cien para los hijos de menos de 21 años y del 50 por cien para los que tengan 21 o más años.

Cuando se trata de una donación, la deducción para el hijo, cualquiera que sea su edad, es del 50 por cien. Por lo tanto, la principal diferencia en el coste fiscal de donar o testar está, en el caso particular de hijos menores de 21 años, donde heredar supone un ahorro fiscal adicional del 49% (deducción del 99% si hereda, frente a deducción del 50% si recibe donación).

Hay que mencionar que si el bien objeto de la donación/herencia es la vivienda habitual, hay porcentajes de reducción de la base imponible distintos, así como limitaciones al valor de la vivienda, también diferentes en función de la Comunidad Autónoma donde se encuentre dicha vivienda. Por ejemplo, en el caso de Murcia, se han aprobado numerosos beneficios fiscales relacionados con la vivienda y el terremoto de Lorca, que es importante revisar antes de tomar una u otra medida con trascendencia en estas cuestiones.

Además de las repercusiones fiscales, debemos de plantearnos las consecuencias jurídicas que se derivan de nuestra decisión, pues aunque en principio, heredar es más barato que donar, tenemos que plantearnos cuál es la mejor solución. Para ello es recomendable tratar cada situación concreta y darle un trato personalizado. La donación, aun siendo más cara, nos puede llegar a convenir, pues donar nos permite tener un mayor juego, ya que el donante, por ejemplo, puede poner determinadas condiciones a cambio de la donación; se podría llegar a revocar la donación, como hemos visto anteriormente.

  • “HAY NOTABLES DIFERENCIAS, EN FUNCIÓN DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DONDE SE LIQUIDE EL ISD.”
  • “CCAA CON MAYOR ISD: ANDALUCÍA, ASTURIAS Y ARAGÓN.”
  • “CCAA CON MENOR ISD: CANARIAS, CANTABRIA Y MADRID.”

En este sentido, viene muy bien establecer el principio general de que no hay que preguntarse únicamente por el coste fiscal, sino que también habrá que considerar qué es lo que se necesita.

 

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