¿Puedo cobrar dividendos de mi empresa? | Artí­culos | E-Consulting.es Abogados & Gestores
TU NEGOCIO EN LAS MANOS DE PROFESIONALES
Lunes - Viernes 09:00 - 18:00

Una de las inquietudes de cualquier socio en una Sociedad Limitada (S.L.) es cómo y cuándo podrá obtener beneficios de la Sociedad. Por este motivo, el objetivo del presente artículo es el de analizar la forma de distribución de los beneficios de una sociedad y en su relación inexcusable con las reservas sociales, así como sus implicaciones fiscales.

Con carácter previo, es preciso aclarar que legalmente cualquier persona (física o jurídica) puede participar en una S.L. en cualquier porcentaje. Precisamente la tenencia de participaciones es lo que otorga la condición de socio, y dicha condición de socio otorga el derecho al cobro de los dividendos (beneficios) que se repartan, en su caso.

Aclarado lo anterior, conviene ahora tener claro cuál es el cauce legal previsto para que efectivamente se repartan los dividendos entre los socios. Lo primero a tener en cuenta es el resultado del ejercicio de la Sociedad, de forma que si el

  • “ES LA CONDICIÓN DE SOCIO LA QUE OTORGA EL DERECHO AL COBRO DE LOS DIVIDENDOS (BENEFICIOS) QUE SE REPARTAN.”

  •  “SÓLO SE PUEDEN REPARTIR DIVIDENDOS SI EL RESULTADO DEL EJERCICIO ES POSITIVO, ES DECIR, CUANDO HAYA BENEFICIOS.”

  •  “SI HAY PÉRDIDAS, NO SE PUEDEN REPARTIR DIVIDENDOS.”

  •  “ANTES DE REPARTIR DIVIDENDOS, HAY QUE COMPENSAR LAS PÉRDIDAS HABIDAS EN EJERCICIOS ANTERIORES.”
  •  “TAMBIÉN HAY QUE DOTAR LAS CORRESPONDIENTES RESERVAS ANTES DE REPARTIR DIVIDENDOS.”
  •  “LA DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS DEBE ACORDARLA EXPRESAMENTE LA JUNTA GENERAL DE SOCIOS.”

saldo es positivo se habrá obtenido un beneficio, y si es negativo se habrá producido una pérdida, no pudiéndose en este caso repartirse dividendos, dado que no existen beneficios que repartir. Contablemente, apuntar que dicho resultado negativo minorará los fondos propios, produciéndose en consecuencia una descapitalización de los recursos de la empresa.

Encontrándonos en la situación de beneficios, es en este momento cuando en Junta General se decidirá sobre la distribución del resultado obtenido en dicho ejercicio. De esta forma, la Junta General deberá elaborar una Propuesta de distribución de resultados, la cual admite las siguientes posibilidades:

a) En el supuesto en que existan resultados negativos de ejercicios anteriores, los beneficios deberán destinarse, en primera instancia, a sanearlos, de forma que el patrimonio neto (activo – pasivo) se iguale con el capital social. Esta regla parte de una premisa lógica, y es que en la medida en que en los ejercicios anteriores hayan existido pérdidas, si ahora se obtienen beneficios habrá que destinarlos a recuperar la situación patrimonial afectada por las pérdidas de los ejercicios anteriores.

b) Caso de que no existan resultados negativos en ejercicios anteriores, los beneficios deberán destinarse a dotar las Reservas Sociales; y en la medida en lo que alcance, y si la Sociedad así lo acuerda, podrá así mismo destinar parte de dichos beneficios a remunerar a los socios mediante el reparto de dividendos.

A continuación, analizaremos la distribución del beneficio social en este supuesto en el que no existan resultados negativos a compensar. En este sentido:

Dotación de Reservas.

La constitución de reservas, como forma de autofinanciación así como de cubrir posibles riesgos futuros que integran los fondos propios de la Sociedad, contribuyen a un fortalecimiento de su situación económica. El legislador, como a continuación se expondrá, contempla reservas de distinta naturaleza en función de su carácter disponible:

  • Reserva legal u obligatoria (indisponible): por imperativo legal, una cifra igual al 10% del beneficio del ejercicio debe destinarse a la denominada “reserva legal” hasta que ésta alcance el 20% del capital social. Esta reserva, mientras no supere dicho límite (20% del capital social), solo podrá destinarse a la compensación de pérdidas de ejercicios anteriores en el caso de que no existan otras reservas disponibles suficientes para tal fin.
  • Reserva de Fondo de Comercio (indisponible): paralelamente a la anterior, el legislador contempla la dotación de un importe que cubra el 5% del fondo de comercio que aparezca en el activo del balance de la Sociedad; entendiendo por fondo de comercio un bien intangible e intransmisible integrado por varios elementos, tales como el nombre, la razón social, la clientela, etc., y que supone un mayor valor para la Sociedad. Para el supuesto en que no hubiera beneficios en el ejercicio o no en cuantía suficiente, se emplearán las reservas de libre disposición en todo lo que alcancen las mismas.
  • Reservas estatutarias (disponibles previa modificación de los Estatutos Sociales): en este supuesto son los socios los que, voluntaria y estatutariamente, se obligan a reservar un porcentaje del beneficio social anual a aumentar los fondos propios; todo lo que pone de relieve la infinidad de posibilidades de adaptar los Estatutos Sociales a nuestra conveniencia. Cuestiones como la cuantía de la dotación y el importe a alcanzar deben estar reflejados en éstos, de modo que a la hora de distribuir los
    • “Los aplazamientos aprobados por Hacienda se liquidan, aproximadamente, al 5% anual.”
    •  “Las retenciones practicadas a terceros no suelen ser aplazables.”
    • “SE REALIZARÁ EN PROPORCIÓN A LA PARTICIPACIÓN DEL SOCIO EN EL CAPITAL SOCIAL.”
    •  “SI EL PERCEPTOR DE LOS DIVIDENDOS ES PERSONA FÍSICA, HABRÁ QUE PRACTICAR RETENCIÓN DEL 19% EN CUALQUIER CASO”.
    •  “SI EL PERCEPTOR ES PERSONA JURÍDICA, TIENE UNA PARTICIPACIÓN IGUAL O SUPERIOR AL 5%, Y DICHO PORCENTAJE LO HA MANTENIDO DURANTE AL MENOS UN AÑO, NO DEBERÁ PRACTICAR RETENCIÓN.”
    beneficios deberá respetarse lo convenido, salvo que se proceda a una modificación estatutaria ulterior.
  • Reservas voluntarias (de libre disposición): están constituidas por los beneficios dejados de distribuir entre los socios. Dicho de otro modo, podría entenderse como la hucha voluntaria de la sociedad, y como tal es disponible.

El reparto de dividendos.

Cubiertas las atenciones legales y/o estatutarias anteriores, en el caso en el que la Sociedad disponga de beneficios puede entonces optar por destinarlo a la reserva voluntaria o de libre disposición referida, o bien distribuir los dividendos entre los socios de la Sociedad. Caso de que se acuerde el reparto de dividendos, deberán respetarse las siguientes reglas:

  • Debe ir precedido del acuerdo de distribución de beneficios acordado en Junta General, y mediante el cual se determina el momento y la forma de pago de dichos dividendos, en su caso. Caso de que no se regulen dichos aspectos, y por imperativo legal, el dividendo será pagadero en el domicilio social a partir del día siguiente al del acuerdo.
  • Se realizará en proporción a su participación en el capital social, esto es, en función de la aportación realizada por cada socio y salvo que estatutariamente se haya previsto un método de reparto que difiera del anterior.

En definitiva, el reparto de dividendos entre los socios debe respetar las reglas arriba descritas por cuanto, de lo contrario, cualquier distribución de dividendos que contravenga lo establecido en la ley, o en los estatutos sociales, deberá ser restituida junto con el interés legal correspondiente.

Es obvio que si la situación patrimonial de la empresa es buena, lo lógico es retribuir a los socios un dividendo de forma que rentabilicen su aportación de capital; si bien, lo aconsejable es incrementar en la medida de lo posible las reservas voluntarias a fin de dotar a la Sociedad de una mayor capacidad de autofinanciación.

Por otro lado, también conviene tener presente en cualquier caso el régimen tributario al que está sujeto el reparto de dividendos, y que, sin duda, merece especial atención.

Si su empresa acuerda el reparto de dividendos, deberá efectuar una retención del 19% e ingresarla en Hacienda en la declaración que corresponda al período en que dichos dividendos sean exigibles. Si el acuerdo de la junta no dice nada, los dividendos son exigibles a partir del día siguiente del acuerdo de reparto.

No obstante, si entre los socios hay alguna sociedad que entrega un certificado conforme tiene derecho a la exención por doble imposición de dividendos, su empresa no deberá retenerle nada. Para poder disfrutar de dicha exención:

  • Dicha sociedad deberá tener una participación en la empresa de, al menos, el 5% del capital.

Además, deberá haber mantenido dicho porcentaje de manera ininterrumpida durante el año anterior a la fecha en la que el dividendo sea exigible (o deberá mantenerlo hasta completar el año). En relación a este segundo requisito, ¿cómo debe actuar la sociedad pagadora si el dividendo es exigible antes de que haya transcurrido un año de tenencia? Una cosa es la sociedad tenedora de las participaciones (que puede aplicar la exención porque sabe que va mantenerlas durante un año) y otra el retenedor (cuya obligación de retener es autónoma y que en el momento del pago no sabe si el socio va a cumplir el año de tenencia, por mucho que éste le diga que sí lo hará). Ante esta situación, la sociedad pagadora deberá practicar retención (así lo entiende Hacienda y los propios tribunales). Si desea evitar la retención, retrase la exigibilidad del dividendo hasta que haya transcurrido un año desde que la sociedad perceptora adquirió la participación. Por tanto, aunque el socio tenga más del 5% del capital y pueda aplicar la exención por doble imposición, si hace menos de un año que adquirió la participación, deberá retenerle al pagarle sus dividendos.

  • “PERCEPTOR PERSONA FÍSICA: TRIBUTA POR LOS DIVIDENDOS EN IRPF.”
  •  “PERCEPTOR PERSONA JURÍDICA: TRIBUTA POR LOS DIVIDENDOS EN IS.”

 

Por lo tanto, y a modo de conclusión, a la hora de efectuar retenciones sobre los dividendos abonados, hay que tener en cuenta que no siempre habrá que practicar retenciones, sino que esto dependerá de quien sea el perceptor de dichos dividendos:

  • Si el perceptor es una persona física, deberá retener en todo caso y desde el primer euro (aunque el perceptor se aplique después la exención de 1.500 euros prevista por la normativa). El tipo de retención es el 19%.
  • Si el perceptor es una persona jurídica y tiene un porcentaje de participación (directo o indirecto) igual o superior al 5%, no deberá practicar retención. Eso sí, dicho porcentaje mínimo deberá haberse mantenido de forma ininterrumpida durante el año anterior al día en el que sea exigible el dividendo.
  • Si el perceptor es una persona jurídica con un porcentaje de participación inferior al 5% (o, siendo igual o superior, no cumple el requisito de tenencia mínima de un año), sí que deberá retener, aplicando el tipo fijo del 19%.

La retención practicada deberá ingresarse en Hacienda en el período en el que los dividendos sean exigibles (si en el acuerdo de reparto no se dice nada, se entienden exigibles a partir del día siguiente al del acuerdo). Es conveniente establecer la exigibilidad en una fecha que le permita demorar el ingreso de las retenciones en Hacienda. Por ejemplo, si la junta de aprobación de cuentas se celebra el 27 de junio y no se establece nada al respecto, la retención deberá practicarse el día 28, e ingresarse en Hacienda el día 20 de julio. En cambio, si en esa misma junta establecen que el dividendo será exigible el día 1 de julio, podrá demorar el ingreso de la retención hasta el 20 de octubre, en caso de que su empresa presente declaraciones trimestrales.

Con respecto a las implicaciones fiscales para los perceptores de los dividendos, habrá que considerar que:

  • Personas físicas. Los socios personas físicas deberán computar el dividendo como ingreso en su declaración de IRPF en el ejercicio que coincida con la fecha de exigibilidad. Si, por ejemplo, la exigibilidad es el 1 de julio de 2016, tanto los dividendos como la retención deberán declararse en el IRPF de 2016. Esto es así incluso en los siguientes casos:
    • Aunque el pago efectivo se demore más allá de final de año (por ejemplo, por falta de liquidez la empresa no paga hasta 2017).
    • Aunque la empresa pagadora no haya practicado la retención. En este caso el perceptor tiene derecho a deducir la deducción que debería haberse practicado, aunque la empresa pagadora no la haya realizado (es su obligación).
  • Sociedad. Si el socio es una sociedad, el tratamiento fiscal es diferente. Deberá computar el ingreso en el IS en el ejercicio en el que se acuerde la distribución (se aplica el principio de devengo). Respecto a las retenciones (en caso de que quede sometido a ellas), podrá deducirlas en el ejercicio en el que el dividendo sea exigible (incluso aunque, por error del pagador, no se hubiesen practicado). Por tanto, puede pasar que el ingreso se compute en un ejercicio y la retención en otro posterior.

 

Compartir: