¿Tengo que someter a auditoria las cuentas de mi empresa? | Artí­culos | E-Consulting.es Abogados & Gestores
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La auditoría es un proceso por el que un experto independiente (Auditor de Cuentas), analiza las cuentas anuales de una empresa, a fin de determinar si la imagen de una sociedad es real en cuanto a su situación financiera y resultados, y también en cuanto a la aplicación de las normas y principios del PGC en la ejecución contable realizada para finalizar en dichas cuentas anuales.

En España determinadas empresas y entidades están obligadas a realizar auditorías, pero, también las hay que, sin estar obligadas deciden auditarse de manera voluntaria. Más allá de descubrir un fraude fiscal, este tipo de análisis y revisión puede ayudar a una empresa a revelar sus puntos flacos, sus debilidades y amenazas.
Se trata de una herramienta de control financiero y administrativo, mediante la que se pueden plantear mejoras y nuevos criterios contables, más adecuados a los ya implementados por una sociedad, a efectos de mejorar su rendimiento.

De hecho, aquellas empresas que están en fase de crecimiento, o cercanas a las circunstancias en las que la auditoría se hace obligatoria, ven en este control un sistema fiable para ordenar sus cuentas y mostrar ante posibles inversores y proveedores transparencia y solvencia.

Por lo tanto, tenemos dos posibilidades, en virtud de los cuales, una empresa puede ser sometida al control y verificación de la actividad auditora: de manera obligatoria y de manera voluntaria.

Existen determinados supuestos en los que la empresa, o entidad, están obligadas a someterse a la auditoría. La Ley de Sociedades de Capital establece criterios en cuanto al tamaño, la actividad desarrollada, o la recepción de ayudas o subvenciones, para establecer la imposición.

• “UN EXPERTO INDEPENDIENTE ANALIZA Y REVISA LAS CUENTAS ANUALES DE UNA EMPRESA.”
• “COMPROBAR SI LA IMAGEN DE LA EMPRESA SE AJUSTA A SU SITUACIÓN FINANCIERA Y RESULTADOS REALES.”

En cuanto al tamaño o dimensión, si la sociedad cumple con dos, o más, de estos ítems durante dos años consecutivos, existe la obligación de auditarse en el segundo periodo:

  • Obtener unos ingresos superiores a 5.700.000 de euros.
  • Cifra de activo superior a 2.850.000 euros.
  • Tener en plantilla más de 50 empleados.

 

Esto implica que, para que la empresa pase de no tener obligación de auditar sus cuentas a si tenerla, tiene que cumplir 2 ó 3 de los requisitos anteriores, durante 2 ejercicios consecutivos.
Por ejemplo, supongamos que nuestra empresa en 2016 cumplía solo uno de estos requisitos (ventas de 6 millones de euros, cifra de activo de 2,5 millones de euros y 35 empleados); en 2017, pasa a cumplir 2 de los 3 requisitos (ventas de 6,5 millones de euros, activo de 3 millones de euros y 40 empleados); en 2018, sigue cumpliendo con 2 de los 3 requisitos (ventas de 7 millones de euros, activo de 3,5 millones de euros y 45 empleados); y en 2019 cumple los 3 requisitos (ventas de 8 millones de euros, activo de 5 millones de euros y 60 trabajadores). Las obligaciones con la verificación y control de la actividad auditora serían las siguientes:

  • Ejercicios anteriores a 2016. No hay obligatoriedad de auditoría, al no exceder ninguno de los límites recogido en la normativa.
  • Ejercicio 2016. No hay obligación de auditoría, porque solo se excede uno de los tres limites (volumen de ventas).
  • Ejercicio 2017. No hay obligación de auditoría. Se exceden 2 de los 3 límites (ventas y total activo), pero es solo el primer ejercicio en el que esto ocurre.
  • Ejercicio 2018. Si hay obligación de auditoría. Se exceden 2 de los 3 límites (ventas y total activo), como el año anterior, pero además, es el segundo ejercicio consecutivo en que esto ocurre.
  • Ejercicio 2019. Si hay obligación de auditoría. Se exceden los 3 límites anteriores, y además, es el tercer ejercicio consecutivo en el que se exceden 2 ó 3 de los límites.

En relación a la actividad desarrollada, también quedarán sometidas al control obligatorio de la auditoría, las Entidades de Interés Público, como lo son, entre otras, entidades de crédito y las entidades aseguradoras, las fundaciones bancarias, las entidades de pago y las entidades de dinero electrónico, etc. En particular, y conforme a la Disposición

• “VERIFICAR EL
CORRECTO
CUMPLIMIENTO DE LAS
NORMAS Y PRINCIPIOS
DEL PGC.”
• “EN GENERAL, SE
LLEVA A CABO DE
MANERA OBLIGATORIA,
AUNQUE TAMBIÉN HAY
EMPRESAS QUE LO
HACEN DE MANERA
VOLUNTARIA.”

adicional primera de la Ley de Auditoría, serán las entidades, cualquiera que sea su naturaleza jurídica, en las que concurra alguna de las siguientes circunstancias:

  • Que emitan valores admitidos a negociación en mercados secundarios oficiales de valores o sistemas multilaterales de negociación. 
  • Que emitan obligaciones en oferta pública.
  • Que se dediquen de forma habitual a la intermediación financiera, y en todo caso, las entidades de crédito, las empresas de servicios de inversión, las sociedades rectoras de los mercados secundarios oficiales, las entidades rectoras de los sistemas multilaterales de negociación, la Sociedad de Sistemas, las entidades de contrapartida central, la Sociedad de Bolsas, las sociedades gestoras de los fondos de garantía de inversiones y las demás entidades financieras, incluidas las instituciones de inversión colectiva, fondos de titulización y sus gestoras, inscritas en los correspondientes Registros del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. 
  • Que tengan por objeto social cualquier actividad sujeta al Texto Refundido de la Ley de ordenación y supervisión de los seguros privados, aprobado por Real Decreto Legislativo 6/2004, de 29 de octubre,
    • “ES UN SISTEMA FIABLE
    PARA ORDENAR LAS
    CUENTAS Y MOSTRAR ANTE
    POSIBLES INVERSORES Y
    PROVEEDORES
    TRANSPARENCIA Y
    SOLVENCIA.”
    • “AUDITORÍA
    OBLIGATORIA PARA
    EMPRESAS QUE EXCEDAN 2
    DE LOS 3 LÍMITES
    SIGUIENTES, AL MENOS
    DURANTE 2 EJERCICIOS
    CONSECUTIVOS: 5,7
    MILLONES DE EUROS DE
    VENTAS; 2,85 MILLONES DE
    EUROS DE TOTAL ACTIVO; Y
    50 TRABAJADORES.”
    dentro de los límites que reglamentariamente se establezcan, así como los fondos de pensiones y sus entidades gestoras.
  • Que reciban subvenciones, ayudas o realicen obras, prestaciones, servicios o suministren bienes al Estado y demás organismos públicos dentro de los límites que reglamentariamente fije el Gobierno por real decreto, es decir, si las mismas se reciben por un importe acumulado superior a 600.000 euros.

Las demás entidades que superen los límites que reglamentariamente fije el Gobierno por real decreto, en cada momento. Dichos límites se referirán, al menos, a la cifra de negocios, al importe total del activo según balance y al número anual medio de empleados, y se aplicarán, todos o cada uno de ellos, según lo permita la respectiva naturaleza jurídica de cada sociedad o entidad.

Como hemos mencionado anteriormente, también cabe el acceso voluntario, por parte de la empresa, al control y verificación de la auditoría. En este caso, lo primero que hemos de tener presente es que, aunque la auditoría sea voluntaria tiene que cumplir con los mismos requisitos procedimentales que la obligatoria, solo que no existe la obligación de publicarla (aportarla como documento esencial de las Cuentas Anuales).

La auditoría obligatoria y la auditoria voluntaria no son diferentes. El auditor deberá actuar exactamente igual en una auditoria exigida por ley, o por los estatutos de la compañía, que en otra que no lo sea. No existen diferencias en la normativa actual, salvo claro está el motivo por el que solicita la auditoria obligatoria de cuentas anuales de una empresa. Esto implica que: 

  • Tiene que ser realizada por un auditor inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC), del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).
  • Puede realizarse por el acuerdo de los propios órganos de la sociedad, porque exista una obligación con un tercero a través de un contrato, o porque una parte de los socios, que representen al menos el 5% del capital, la requiera.
  • También puede llevarse a cabo porque así se establezca como obligatorio en los propios estatutos fundacionales, y también por mandato judicial.

En el caso de auditorías voluntarias, en donde el mandato de la auditoría surja de una parte del accionariado, los socios minoritarios pueden solicitar del registrador mercantil del domicilio social que, con cargo a la sociedad, nombre un auditor de cuentas, siempre que:

  • Los solicitantes representen, al menos, el 5% del capital social.
  • No hayan transcurrido más tres meses a contar desde la fecha de cierre de dicho ejercicio.

En cuanto a los tipos de auditoría, existen muchos tipos, si bien cada una de ellas se destina a una organización con unas características u operaciones concretas. La más conocida es la auditoría de las cuentas anuales obligatoria, que tienen que realizar las empresas a partir de determinados límites, o por determinados factores concretos, ya mencionados anteriormente, las cuales son realizadas de manera externa por un auditor independiente a la empresa. Otros tipos de auditoría son:

  • Auditoria Interna o Externa: La primera de ellas es realizada por un empleado de la propia empresa, con el fin de realizar una evaluación del control interno de la sociedad, y en el segundo caso se lleva a cabo por un auditor independiente de la empresa. Este criterio responde, por tanto, al sujeto que realiza la auditoría, y a su pertenencia o independencia respecto de la empresa u organización auditada.
  • Auditoría Pública o Privada: Podemos distinguir entre estas dos opciones, en función de la entidad que se audita, y si la misma es un organismo público o una empresa de titularidad privada.
  • Auditoría operativa: su objetivo es la revisión de los procedimientos y métodos utilizados por la empresa en la gestión y administración de la misma, a fin de verificar la eficiencia y eficacia de los mismos.
• “AUDITORÍA
OBLIGATORIA PARA
DETERMINADAS
EMPRESAS, EN FUNCIÓN
DE SU OBJETO SOCIAL,
CON INDEPENDENCIA DE
LOS LÍMITES
ANTERIORES.”
• “AUDITORÍA
OBLIGATORIA SI SE
RECIBEN SUBVENCIONES
PÚBLICAS POR IMPORTE
SUPERIOR A 0,6
MILLONES DE EUROS.”
  • Auditoría de cumplimiento: es una parte de la auditoría operativa, y trata principalmente de analizar los procedimientos establecidos en el manual de control interno de la empresa, así como las decisiones tomadas por el órgano de administración de la entidad.
  • Auditoría de estados financieros: es la más realizada, también conocida como auditoría de cuentas anuales. Su objetivo principal es verificar si los estados contables reflejan la imagen fiel de la empresa.
  • Auditoría total o completa: como su propio nombre indica revisan la totalidad de las operaciones. Son las realizadas conforme a las NAGA (Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas).
  • Auditoría parcial o de alcance limitado: se diferencias de la total o completa en que únicamente llevan a cabo la revisión de un área o un conjunto de operaciones concretas.
  • Auditoría obligatoria: son las que se exigen a las entidades cuando cumplen ciertos requisitos (los mencionados en este mismo artículo).
  • Auditoría voluntaria: son las que las entidades realizan libremente, sin estar obligados a ello. 
  • Auditoría forense: es aquella auditoría realizada por un auditor independiente con el fin de investigar las consecuencias y efectos del fraude en la contabilidad de las entidades.
  • Auditoría de partes vinculadas: es la realizada sobre las operaciones realizadas entre las empresas del mismo grupo.
  • Auditoría de combinaciones de negocios y de los estados financieros consolidados: entendida como tal la primera de ellas, la auditoría de aquellas operaciones en las que una empresa adquiere el control de otro y otros negocios. La segunda de ellas se refiere a la revisión de las cuentas anuales consolidadas de aquellas empresas que conforme al artículo 42 del Código de Comercio forman un grupo de sociedades.
• “AUDITORÍA OBLIGATORIA SI ASÍ LO
ESTABLECEN LOS ESTATUTOS, POR
MANDATO JUDICIAL O POR PETICIÓN
DE, COMO MÍNIMO, EL 5% DEL
CAPITAL SOCIAL.”
• “LA AUDITORÍA OBLIGATORIA Y LA
AUDITORIA VOLUNTARIA NO SON
DIFERENTES. EL AUDITOR DEBERÁ
ACTUAR EXACTAMENTE IGUAL EN
AMBAS.”

 

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