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“Vicios ocultos” de coches

Si en alguna ocasión su empresa vende vehículos de segunda mano, tome cautelas para evitar posibles reclamaciones futuras. En estos casos, es frecuente que el comprador alegue defectos.

Si usted vende de forma ocasional una máquina o un vehículo de segunda mano a otra empresa, sus obligaciones no acaban con la entrega al comprador. Durante un determinado plazo, responde de los defectos que puedan aparecer en esos bienes. Y dado que en los bienes de segunda mano es frecuente que surjan problemas, conviene tomar algunas cautelas previas.

En concreto, usted responde frente al comprador si en la máquina o el vehículo aparecen “vicios ocultos”:

Debe tratarse de defectos que ya existían en el momento de la venta. No existe una garantía a todo riesgo, y usted no responde de los defectos que se generen después de la venta o por mal uso del bien en cuestión.

Además, debe tratarse de defectos graves y ocultos, pues los defectos o imperfecciones de poca importancia o visibles a primera vista no son reclamables (rayadas en la carrocería, un fallo en un faro...). El comprador tiene seis meses desde la entrega para reclamar judicialmente (aunque, si los defectos son tan graves que impiden utilizar la máquina o el vehículo, el plazo puede ser de 5 años).

¿Qué puede reclamar? Si se cumplen estos requisitos, el comprador puede reclamarle la resolución de la venta (recuperando el precio pagado y devolviéndole el bien) o una rebaja de precio (por ejemplo, equivalente al coste de la reparación). En ambos casos puede reclamarle, además, una indemnización por los daños y perjuicios sufridos (por ejemplo, si no ha podido utilizar la máquina para servir un pedido a un cliente).

Es cierto que el comprador de un bien usado no puede pretender que funcione como si fuese nuevo (pues ya tiene un desgaste). ¡Atención!  Aun así, en muchos casos los tribunales dan la razón al comprador con el argumento de que quien compra una máquina o un vehículo de segunda mano lo hace creyendo que lo podrá utilizar normalmente durante la vida útil que le quede.


Vea, por tanto, algunas cautelas que puede tomar para reducir este riesgo:

  • Cautela 1: renuncia. En la medida en que la negociación lo permita, pacte por escrito que el comprador conoce el estado de la máquina o vehículo y renuncia a reclamar por vicios ocultos. Apunte.  Dado que se trata de una venta entre empresas, esta cláusula es válida si usted actúa de buena fe (porque desconoce si existen defectos en la cosa vendida). Por el contrario, la cláusula no sería válida si usted, conociendo los defectos, los ocultase de mala fe al comprador.
  • Cautela 2: examen. Si es posible, solicite al comprador que examine la máquina o el vehículo acompañado de algún experto (que, por ejemplo, desmonte la máquina para comprobar su estado). De esta manera el comprador lo tendrá difícil para alegar que había defectos ocultos (es decir, existentes en el momento de la venta) 

Y si usted sabe que existe algún defecto:

Hágalo constar en el contrato de compraventa, indicando que el precio de la venta se ha pactado teniendo en cuenta dicho defecto.

Para mayor seguridad, adjunte al contrato un anexo con fotografías en las que quede constancia del estado de la máquina o vehículo, y solicite al comprador que también firme dicho anexo.


Fuente: Voy a vender esta máquina... Apuntes & Consejos Usted y su Sociedad - Año 18 - Número 03 - 31/05/2018 

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